
El año 2025 no será recordado precisamente por su armonía comercial. Desde sus primeros compases, se vio sacudido por una escalada de tensiones económicas a escala global. Un escenario dominado por la rivalidad entre Estados Unidos, China y la Unión Europea, con una guerra arancelaria que afectó de lleno a varios sectores estratégicos, entre ellos, el agroalimentario español.
La reaparición en la escena política de Donald Trump como presidente estadounidense agitó aún más las aguas. Su enfoque proteccionista reactivó una política agresiva de aranceles, esta vez con una especial hostilidad hacia los productos europeos.
