El riesgo de padecer enfermedad cardiovascular ha incrementado en forma patente en los últimos años debido al aumento de factores de riesgo, como la obesidad, la dislipidemia y la diabetes. Las circunstancias de este grupo de enfermedades pueden mejorarse con actitudes apropiadas en el comportamiento nutritivo y hábitos de vida saludable que incluyan una actividad física constante.

Desde el punto de vista cultural, se podría inferir que en Colombia hay dos contextos que generan mayor riesgo en el comportamiento alimentario. Por un lado, unos hábitos de consumo de alimentos concebidos a partir de una tradición milenaria, que tiene un precedente cultural y regional, en la mayoría de los casos con alto contenido calórico debido al gasto energético consecuencia del entorno geográfico y, por otro lado, la forma en que se toman con mayor ímpetu costumbres alimentarias basadas en comestibles artificiales que generan mayor acumulación de energía y aumentan el riesgo cardiovascular.

Algunos productos alimenticios han tenido inconvenientes en el consumo, debido, en parte, a desinformación y a falta de un conocimiento firme, de modo que generen actitudes mejor enfocadas hacia su ingesta. Los productos cárnicos han pasado por diversas etapas de acuerdo con los estudios que han contextualizado su consumo. En algunos años se les tomó como una ventaja para la salud y luego se estigmatizo prácticamente su consumo. De hecho, recientes revisiones sistemáticas ponen en duda las recomendaciones acerca del consumo de carnes rojas y el riesgo cardiovascular o el cáncer. Conscientes de estas circunstancias, desde hace varios años se está tecnificando la producción, se ha mejorado la alimentación de los animales, se han creado índices de trazabilidad que garantizan la producción y se han conseguido razas que mejoran la calidad de la carne. En tal sentido, la carne magra de cerdo es un alimento con alto contenido nutricional, que ha mejorado en forma progresiva su producción internacional y nacional. De hecho, los alimentos derivados de la carne de cerdo son los productos de mayor incremento en el consumo en América Latina.

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