La despoblación rural es uno de los principales desafíos a los que se enfrenta España. Dentro de esta realidad socioeconómica, el sector porcino es todo un referente en la empleabilidad del medio rural. Granjas e industrias suponen un importante incentivo al desarrollo de los pueblos y dinamizan la economía de estas zonas al conllevar una fuerte demanda en materias primas agrícolas e impulsar otras industrias auxiliares. Todo ello contribuye significativamente a frenar, e incluso revertir, las enormes pérdidas de población en algunas áreas rurales.

En los últimos años, el sector porcino español ha mostrado una gran resiliencia acometiendo una profunda transformación que le ha llevado a convertirse en líder europeo y referente mundial de lo que se conoce como “ganadería moderna”. Una ganadería profesionalizada, innovadora, respetuosa con la sensibilidad y necesidades de los animales y enfocada en la reducción del impacto ambiental y el cuidado del medioambiente. Esa condición de liderazgo es un importante revulsivo para atraer talento y contribuir a la dinamización de los pueblos. Actualmente, el sector está apostando por optimizar la profesionalización y capacitación técnica de sus trabajadores a lo largo de toda la cadena de valor, pues son un gran baluarte para continuar manteniendo el liderazgo mundial.

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